Día 1
Mi padre era, o quizá lo es todavía, un emprendedor empedernido. En todo ve oportunidad, negocio, ganancias. Yo, por el contrario, en todo la do veía, creo que ya ni tanto, fracaso, horror, derrota. Eo ha venido cambiando porque siento que hay una parte en mí que está dormida, un lado emprendedor hasta ahora inexplorado.
Hoy es un día en que amanecí muy motivado. Martes de Carnaval. Decidí emprender junto con mi hermana, quien tiene el músculo financiera y ciertas ganas de invertir. Yo tengo la idea de negocio. Queremos montar un punto de venta de café en algún punto de la ciudad. Todavía no lo tengo muy claro, pero se me ocurre que el Malecón del Río sería un excelente lugar para iniciar. Por otra parte, le envié a mi tío Pablo modelos del carrito que quiero. Más abajo las dejaré colgadas para, más adelante, hacer la comparación.
Como dije antes, hoy es un día de motivación. Es normal estar motivado, como será normal estar decepcionado cuando se vengan las dificultades. Sin embargo, me aferro a la frase que me compartió mi hernana: "no hay que esperar a tomar la mejor decisión; hay que hacer que la decisión que se tomó sea la mejor". Algo así. Ella la escuchó de una coach española que sigue. Por eso, creo que hay que arrancar con lo que tenemos. Tenemos café, un pequeño capital y muchas ganas de salir adelante.
Me ilusiona mucho este negocio, porque siento que podemos llegar muy lejos. Estoy sintiendo que soy más creativo de lo que pensaba, o, de lo que los demás pensaban de mí.
Mañana tengo que empezar las averiguaciones para la ubicación en el punto.


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